Hoy vamos a realizar un experimento que requiere de pocos elementos pero mucho tiempo... Aunque nos surge una duda ¿Qué es mucho o poco tiempo? Parece un concepto poco preciso ¿no? Podéis reflexionar en familia acerca del paso del tiempo, la espera, la paciencia…
En todo caso, la experiencia nos va a llevar aproximadamente una semana, aunque cada día apenas hay que dedicarle un par de minutos.
Vamos a hacer un fermento o masa madre que nos servirá para preparar pan. Para ello utilizaremos sólo dos ingredientes:
Harina integral (cualquier cereal, pero el centeno fermenta rápido)
Agua (del grifo).
Día 1. Mezclar, en un tarro de cristal o envase de plástico mediano con tapa, aproximadamente 50grs de harina integral y 60grs de agua, las medidas no tienen por qué ser demasiado precisas. Revolver hasta que la mezcla sea homogénea y dejar reposar 24h a temperatura ambiente.
Día 2. Tal vez no haya cambios respecto al primer día o si la temperatura era cálida pueden aparecer pequeñas burbujas. Este segundo día sólo hay que remover la mezcla y dejar reposar otras 24h.

Día 3. Deberían aparecer las primeras burbujas en la masa y también tiene que empezar a oler. Eso significa que la experiencia va bien. Ahora hay que volver a alimentar la masa con una cucharada de harina integral y otra de agua. Remover, mezclar bien y dejar reposar otras 24h.
Día 4. Repetiremos la operación del día 3. Si el envase está muy lleno, se puede retirar una cucharada de masa, antes de volver a incorporar la cucharada de harina y de agua. En este cuarto día la presencia de burbujas y el olor a fermento tienen que ser notable.

Día 5 y día 6: repetir los pasos del día 4. Retirar algo de masa (opcional) y volver a incorporar harina y agua. Si la mezcla es demasiado espesa se puede incorporar un pelín más de agua y viceversa, si es demasiado líquida, un poco más de harina. Los últimos días notaréis como la masa se hincha con más rapidez y el olor se irá refinando.
Podríamos seguir alimentando la masa durante días, pero no tiene sentido. El bote se iría llenando de masa hasta desbordarse como podéis ver en las fotografías.
El sexto día o al cabo de una semana, guardaremos la masa madre en el frigorífico para poder utilizarla más adelante en el momento en que queramos hacer pan.
En una próxima entrada en el blog os daremos una genial receta para cocinar un pan casero con fermento casero o masa madre. Pero para eso... ¡vuestro fermento tiene que estar listo!
En todo caso, la experiencia nos va a llevar aproximadamente una semana, aunque cada día apenas hay que dedicarle un par de minutos.
Vamos a hacer un fermento o masa madre que nos servirá para preparar pan. Para ello utilizaremos sólo dos ingredientes:
Harina integral (cualquier cereal, pero el centeno fermenta rápido)
Agua (del grifo).
Día 1. Mezclar, en un tarro de cristal o envase de plástico mediano con tapa, aproximadamente 50grs de harina integral y 60grs de agua, las medidas no tienen por qué ser demasiado precisas. Revolver hasta que la mezcla sea homogénea y dejar reposar 24h a temperatura ambiente.
Día 2. Tal vez no haya cambios respecto al primer día o si la temperatura era cálida pueden aparecer pequeñas burbujas. Este segundo día sólo hay que remover la mezcla y dejar reposar otras 24h.

Día 3. Deberían aparecer las primeras burbujas en la masa y también tiene que empezar a oler. Eso significa que la experiencia va bien. Ahora hay que volver a alimentar la masa con una cucharada de harina integral y otra de agua. Remover, mezclar bien y dejar reposar otras 24h.
Día 4. Repetiremos la operación del día 3. Si el envase está muy lleno, se puede retirar una cucharada de masa, antes de volver a incorporar la cucharada de harina y de agua. En este cuarto día la presencia de burbujas y el olor a fermento tienen que ser notable.

Día 5 y día 6: repetir los pasos del día 4. Retirar algo de masa (opcional) y volver a incorporar harina y agua. Si la mezcla es demasiado espesa se puede incorporar un pelín más de agua y viceversa, si es demasiado líquida, un poco más de harina. Los últimos días notaréis como la masa se hincha con más rapidez y el olor se irá refinando.

Podríamos seguir alimentando la masa durante días, pero no tiene sentido. El bote se iría llenando de masa hasta desbordarse como podéis ver en las fotografías.

El sexto día o al cabo de una semana, guardaremos la masa madre en el frigorífico para poder utilizarla más adelante en el momento en que queramos hacer pan.
En una próxima entrada en el blog os daremos una genial receta para cocinar un pan casero con fermento casero o masa madre. Pero para eso... ¡vuestro fermento tiene que estar listo!